Desde Salvasur cuentan con más de 12 años de experiencia instruyendo a futuros socorristas
El verano tiene unos protagonistas claros en lo que a actividad laboral se refiere: ellos son los socorristas, que después de formarse de forma adecuada tienen entre sus manos una tarea muy difícil que no siempre se valora lo suficiente. Pese a las altas temperaturas y las horas difíciles, ellos llevan a cabo su práctica vigilando que las vacaciones y el tiempo libre de los usuarios transcurra sin incidencias y provocando que cada instante sea determinante.
Para conocer todo sobre salvamento y socorrismo, El Día de Córdoba ha tenido la oportunidad de hablar con José Aguilar, fundador de Salvasur, entidad que posee más de 12 años de experiencia en el sector y a la que le mueve «la necesidad de garantizar que quienes ejerzan esta profesión estén realmente preparados».
Lo primero de todo es comprender qué tipo de formación deben de tener los futuros socorristas: «Ser socorrista implica asumir una gran responsabilidad. La formación no es simplemente un requisito profesional, sino un conjunto de conocimientos esenciales que acompañan a la persona durante toda su vida. Tener la capacidad de actuar con eficacia en una situación de emergencia puede marcar una diferencia vital y, por ello, es fundamental mantener una actualización constante», dice Aguilar.
Como explica, actualmente la formación se divide en dos grandes especialidades: socorrista en espacios acuáticos naturales, como playas, ríos o embalses, y socorrista en instalaciones acuáticas, como piscinas, parques acuáticos o complejos deportivos.







